Posteado por: foroluchasagua | junio 5, 2008

Algunos datos sobre represas


Pedro Luis Sáinz, miembro de COAGRET, nos hace llegar el siguiente artículo, cuya lectura, del máximo interés, recomendamos a todos:

 

Los conflictos generados mundialmente por la construcción de grandes presas pueden ser compartidos, durante los días propuestos en este Foro, articulando intereses locales y experiencias concretas con los intereses generales, lo que será útil para construir estrategias que aseguren derechos fundamentales a través de políticas específicas.

 

Ante la oportunidad que se aproxima, comparto algunos datos esperando que animen a la reflexión, esa que de forma masiva, generalizada, aborregada no logrará transmitir la Expo, sus patrocinadores ni su eslogan.

 

La primera evidencia de ingeniería en ríos que poseemos la constituyen los restos de canales de irrigación de hace más de 8.000 años en Mesopotamia, región situada entre los ríos Tigris y Eufrates, en Irak. Los primeros restos de presas para almacenar agua en Jordania, Egipto y otras partes del Medio Oriente se remontan a 5.000 años atrás. La primera hidroeléctrica está fechada alrededor de 1890; en los años siguientes se construyeron varios cientos de represas en diferentes partes del mundo, principalmente para abastecimiento de agua e irrigación; en 1949 ya había 5.000 grandes presas (tres cuartas partes de ellas en países industrializados); a finales del siglo XX eran más de 45.000 en todo el mundo.

 

España ocupa el cuarto lugar de los países que más han construido, con unas 1.300, en las que se almacena un volumen de 54 Km3, regulando el 40% de su caudal fluvial (un 71% en la cuenca del Ebro, un 11% en las cuencas gallegas).

 

Y es que las grandes obras hidráulicas se han visto a menudo como símbolos de desarrollo y de construcción de la nación, demostración elocuente de la pretendida capacidad del ser humano para domar las fuerzas de la naturaleza.

 

Un indicador útil de la escala de la intervención humana al respecto es una reciente estimación en el sentido de que las represas, las transferencias entre cuencas y las extracciones de agua para irrigación han fragmentado el 60% de los ríos del mundo.

 

Con algunas excepciones en las que las represas produjeron beneficios, ocasionalmente fueron para los negativamente afectados, los desplazados, que cedieron ríos y tierras para ponerlos a disposición de otras comunidades. Los grandes embalses han incurrido en costos de capital sustancialmente superiores a los presupuestados; se han demorado en el tiempo respecto del planificado para su implantación; no han conseguido proporcionar la rentabilidad económica y financiera prometida; la justificación económica para aprobar el proyecto no se ha hecho realidad en los sistemas de irrigación, suministro de agua e higiene pública, en el control de inundaciones, ni en la producción de electricidad; los impactos ambientales han sido más negativos que positivos y han conducido a pérdidas irreparables de especies y ecosistemas; el desplazamiento físico de las personas afectadas, con demasiada frecuencia involuntario, implicó coerción y fuerza, y en algunos casos incluso quitar la vida; han causado graves daños en los medios de subsistencia, salud, cultura y existencia espiritual de grupos indígenas y tribales.

 

Impactos sociales y ambientales, y faltas e injusticias pasadas sin resolver han aumentado en las dos últimas décadas los conflictos en torno a las represas.

 

En el mundo se extraen 3.800 Km3 anuales de agua de lagos, ríos y acuíferos. El doble que hace 50 años.

Más de 6.000 millones de personas habitamos el planeta y más de 1.000 millones viven por debajo del nivel de 50 litros diarios por persona propuesto por agencias internacionales y expertos como la cantidad que cubre las necesidades humanas básicas: beber, higiene, lavado y preparación de alimentos. Pero en países desarrollados y hogares acomodados utilizamos entre 4 y 14 veces más ese valor. Se estima para el año 2025 que la población habrá aumentado 6,5 veces y que 3.500 millones de personas vivirán en países con estrés de agua.

 

Sabemos que son 48.000 represas las construidas, con una capacidad de almacenamiento de 6.000 Km3, que de ésta un 0,5-1% merma por sedimentación, que el 5% del total de las extracciones de agua se evapora, que las vertientes del mundo son el hábitat del 40% de las especies de peces conocidas, que por lo menos el 20% de las más de 9.000 especies de agua dulce han desaparecido, están amenazadas o corren peligro, pero no sabemos con precisión el número de personas desplazadas en el mundo simplemente por la obstrucción de un río, se estima entre los 40 y 80 millones.

 

Todo lo redactado hasta ahora es extracto de un riguroso informe elaborado por la Comisión Mundial de Represas (CMR) en el año 2000 titulado REPRESAS Y DESARROLLO. Un Nuevo Marco para la Toma de Decisiones. El documento está avalado por la Unión Mundial para la Naturaleza (UINC) y el Banco Mundial (BM), entidad esta última que financió numerosos proyectos hidráulicos que han sido objeto de estudio para la elaboración del informe.

 

Aunque el resultado de este trabajo no es favorable por el desempeño técnico, financiero y económico producido por las grandes represas y  considera la discrepancia entre quién gana con los beneficios y quiénes pagan los costos de una índole grave, penetrante y a veces irreversible conduciendo al empobrecimiento y sufrimiento de millones de personas, en el mundo se siguen construyendo grandes represas.

 

Sólo en Latinoamérica se habla de cientos de proyectos que afectarían a miles de hectáreas de selvas y bosques y a cientos de miles de personas desplazadas. En países donde el capital español tiene interés en participar (como ENDESA lo hizo en el río Bío-Bío en Chile o el BBVA hace en el río Santiago en México), la complicidad entre gobiernos, instituciones financieras (IFI´s) y empresas trasnacionales (ETN´s) han convertido la Deuda Externa en la trampa que impide su desarrollo.

 

La situación en España no es menos problemática: en los proyectos previstos reina la irracionalidad y el conflicto social provocado es hoy continuación del creado desde hace más de 50 años.

 

Me solidarizo con todos los afectados que ofrecen resistencia y luchan para cambiar esta forma de desarrollo neoliberal que conlleva la construcción de represas y que gobiernos del mundo y trasnacionales impulsan. Estoy convencido, OTRO MODELO DE GESTION DEL AGUA ES POSIBLE.

 

Pedro Luis Sáinz

 

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Responses

  1. no me gusta nada de lo q han escritom

  2. pongan mapas ubicando siquiera ya


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